El primer paso es sorprendentemente sencillo: acudir a Jesucristo. Esto se logra escuchando (por ejemplo, leyendo los Evangelios), orando con sinceridad y tomando la decisión consciente de poner tu vida bajo su guía.
El camino hacia Jesucristo comienza con un simple acto de volverse hacia él: a través de la lectura de los Evangelios, la oración sincera y la decisión de confiar en él.